CONCLUSIONES

El creciente interés por seguir una dieta sana para alcanzar estados óptimos de salud empieza a generar nuevas tendencias en los hábitos alimentarios y sobre todo una nueva concepción de la naturaleza y el significado de los alimentos. El motor de estos cambios es el nuevo estilo de vida que se está consolidando en las sociedades desarrolladas. Están cambiando los gustos de los consumidores debido a la nueva relación que los comensales establecen con los alimentos. Es indiscutible que en la sociedad occidental se está operando una erosión de los modelos alimentarios tradicionales debido a los cambios que se están produciendo en la elección de los alimentos y la consolidación de nuevos estilos de vida. Están apareciendo nuevas tendencias mundiales en alimentación orientadas al consumo de alimentos que no solamente sean seguros y nutritivos sino que además aporten beneficios para la salud.

Existe amplia evidencia de que actualmente los patrones alimentarios de la población están cambiando. La base de esta transformación en el consumo de alimentos se encuentra en el cambio de actitud de la población en el concepto de salud y enfermedad. Punto de referencia para entenderlo han sido la nueva visión del cuerpo. Y ya que todavía no es posible tener un cuerpo inmortal por lo menos se puede aspirar a envejecer de manera saludable. Se empiezan a conocer los avances científicos que se están produciendo en la medicina antienvejecimiento y extrapolar a las personas sanas. Se constata la aparición de un nuevo estilo de vida en el que los individuos quieren gestionar la salud según los ideales de mayor esperanza de vida y de mayor calidad. Sus decisiones empiezan a estar motivadas no tanto por el sabor de los productos sino más bien por preocupaciones de salud, sus elecciones están marcadas por los beneficios adicionales que les puedan proporcionar los alimentos. Estamos al comienzo de una nueva etapa en el campo de la alimentación en la que además de tener en cuenta la capacidad de los alimentos para satisfacer nuestra necesidad nutritiva se prima su potencialidad para evitar el riesgo de contraer enfermedades y propiciar estados óptimos de salud: larga vida con calidad tanto física como mental a pesar de los achaques que puedan aparecer con la vejez. Se sabe que en realidad no existen alimentos más o menos sanos, sino hábitos más o menos saludables. Sin embargo el consumo de nuevos alimentos está cambiando nuestros hábitos alimentarios.

Se están produciendo enormes avances en el campo de la nutrición que no conviene ignorar puesto que están modificando el sentido que tienen los alimentos para las personas. Es cierto que estos cambios no han cambiado sustancialmente el esquema nutricional y no se han producido cambios cualitativos en las pautas alimentarias consolidadas en los últimos cincuenta años. Todavía no consumimos alimentos sintéticos como carne producida artificialmente según propuestas recientes. Pero también es cierto que se ha producido un aumento del interés por los problemas dietéticos relacionados con la salud y sobre todo el consumo de los llamados alimentos sanos y completos y que esta tendencia está cambiando los hábitos alimentarios de la población. En todos los modelos para explicar la elección de los alimentos la salud se considera un factor fundamental. La historia de la alimentación nos muestra que ese factor siempre se ha tenido en cuenta, pero hoy empieza a ser considerado prioritario y esencial. En este nuevo contexto empieza a consolidarse un nuevo tipo de relación del comensal con los alimentos reglada por pautas hedonistas de consumo. Emerge la idea de una dieta óptima. No es casualidad, por tanto, que la producción y publicidad de los nuevos alimentos se incida mucho en sus propiedades beneficiosas de cara a la salud .
Ya disponemos de alimentos a los que se añaden minerales y se enriquecen con vitaminas. Hoy es un segmento limitado de la población quien los consume pero existen indicios racionales para pensar que se van a implantar y extender a toda la población. Se anticipa que van a ganar terreno los reconstituyentes vitales concentrados presentados como productos nutritivos que serán aceptados fácilmente por el consumidor. Se otea en horizonte una nueva cultura de la alimentación.

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