LA DIETA ANTIAGING

Son muchos los factores que causan el envejecimiento pero se considera que uno de los más importantes es la comida. En esta línea la dieta antiaging aspira a alargar la edad biológica del individuo por medio de una nutrición óptima. Pretende prevenir todo tipo de enfermedades y conseguir una vida sana y de calidad con una dieta individualizada. Con ella se pueden evitar los efectos tóxicos de los residuos del metabolismo que se acumulan en las células durante la vida siguiendo unos hábitos alimentarios adecuados. De ahí que para luchar contra el envejecimiento sea decisivo consumir alimentos que tengan un efecto protector, ayuden al cuerpo a luchar contra los radicales libres y funcionen como manantial de la eterna juventud. Son muchos los consejos y aspectos que se ponen en juego para acercarse a este ideal -ejercicio físico, deporte, eliminación de los riesgos del tabaco y las drogas, chequeo médico anual, comer y beber con moderación, evitar el stress, tomarse la existencia con optimismo, meditación, vida en pareja, familiar y social activas, etc. -, pero que duda cabe que uno de los más importantes es el de seguir una dieta sana, es decir, comer de forma saludable. Para mantener y conservar la juventud así como para retrasar el envejecimiento se pueden usar muchos medios pero el más importante es la alimentación porque no es efímero ni superficial sino que afecta a la estructura de nuestro propio cuerpo. Por ello se inculcan unos hábitos alimentarios que aumenten las propias fuerzas físicas y mentales y poder tener una forma de vida conscientemente creativa.

Es cierto que las personas mayores son el segmento de la población que tiene una mayor preocupación por unos hábitos alimentarios saludables y a elegir aquel tipo de alimentos que mejor contribuyan al incremento de su salud y aumento de la longevidad (Sloan 2009: 25; Swientek 2008: 45). Pero conviene subrayar que todas estas investigaciones y propuestas se extrapolan a todas las edades y se recomienda seguirlas en todas las etapas de la vida y no solamente en la vejez. Van también dirigidas a todas las personas sanas que sólo desean favorecer y mantener su salud. Se les alerta de que la mayoría de las consecuencias de una dieta repercuten después de mucho tiempo y por ello aumenta el número de consumidores que lo tienen en cuenta y eligen alimentos con nutrientes beneficiosos para su salud. "Así como en la economía es cada vez más recomendable crear una reserva, si es posible desde temprana edad, para llegar al último tramo de la vida con cierto desahogo porque luego los ingresos merman, en lo biológico es fundamental que los buenos hábitos alimentarios acumulen un potencial de salud, tanto mayor cuanto más temprano la hayamos iniciado y cuando el proceso natural e inevitable del envejecimiento comience a mermar funciones, es decir, salud, lo haga desde una cota más alta, con un recorrido más largo en el tiempo y mayor calidad de vida" (Morales Güeto 2007: 4; Cabo Soler 2007: 115). El ideal que ya se promueve para cualquier persona es comer de forma selectiva en cualquier edad. Se promueve el vigor y la fuerza del cuerpo a través del consumo de nutrientes y técnicas naturales que posean probada capacidad regeneradora y revitalizadora. La gente empieza a consumir de manera normal alimentos que piensan que les ayudan a mejorar la salud, les previenen enfermedades y retrasan el envejecimiento. En muchas familias algunos de estos alimentos han entrado a formar parte de la compra semanal y alimentos funcionales ya empiezan a integrarse en los patrones culturales y dietéticos habituales de la población. Hoy por hoy no hay dudas que el estilo de vida y los hábitos alimentarios ejercen una influencia directa en la expectativa de vida del ser humano y en la calidad de vida de los años que queden por vivir. Siguiendo esta idea se aboga por una dieta individualizada porque puede contribuir a aumentar las expectativas de vivir con calidad y evitar los achaques de la ancianidad. En este contexto hay que situar todas las investigaciones que se está realizando sobre los radicales libres (Ames et alii 1993: 7915).

Muchas teorías científicas intentan explicar el proceso de envejecimiento y aportar ideas de como retrasarlo. Una de más conocidas es la teoría de los radicales libres: potentes tóxicos celulares, producto de los deshechos de nuestra actividad metabólica que atacan células y tejidos, a través de su oxigenación y posterior oxidación (Jordá 2007: 932; Boudan 2008: 37). La mayoría de ellos se generan en nuestras propias células, puesto que son productos derivados que se obtienen normalmente al transformar los alimentos en energía. Según esta teoría el envejecimiento proviene del daño oxidativo al organismo a lo largo de la vida. Los alimentos industriales que consumimos lo incrementan y se puede hablar de un equilibrio nutricional precario y amenazado. Parte del daño no es reparado y se acumula, dando lugar a un funcionamiento celular incorrecto. Pueden romper hebras de ADN o mezclar las bases de ADN, de forma que se inserten letras incorrectas. Pues bien, cuando el cuerpo produce más radicales libres de los que puede manejar se produce el envejecimiento y la enfermedad. La mejor manera de poder evitar su efecto nocivo es llevar una dieta saludable complementada con el consumo de alimentos ricos en elementos antioxidantes. Con una alimentación adecuada se puede activar la producción de células sanas y la destrucción de las tumorales. "Recordemos que todos nosotros somos portadores de micro-tumores que aparecen de manera espontánea por factores externos: agentes químicos como los cigarrillos, las radiaciones, los virus... Pero también actúan factores internos: todos los días, millones de células de nuestro cuerpo se dividen para renovarse y, de vez en cuando, durante ese proceso se producen errores que pueden, en combinación con cromosomas defectuosos, provocar un tumor. El organismo bloquea v elimina la mayoría de los microtumores, pero no está de más ayudarlo. Ciertos alimentos sirven para esto" (Veronessi 2009: 20; Ferry 2008: 91; Murcia et alii 2007: 103). Para fortalecer el sistema inmune de las personas y evitar las deficiencias nutricionales se recomienda un cambio de dieta que contenga alimentos beneficiosos y que incluya suplementos. Se deben incluir formas concentradas de nutrientes, normalmente procedentes de fuentes alimentarias diversas, a fin de superar los nocivos efectos del déficit de micronutrientes, la contaminación, la radiación y los radicales libres generados en el organismo. De ahí la recomendación de una alimentación adecuada y un programa inteligente, moderado y equilibrado de suplementos multivitamínicos. Algunos suplementos alimenticios (antioxidantes, vitaminas, ácidos esenciales, et.) contribuyen a que el organismo destruya las células malignas.

Es cierto que los expertos en nutrición afirman que las necesidades nutritivas del cuerpo humano se pueden cubrir con alimentos naturales elegidos según una dieta variada y equilibrada. Cuando esto se consigue los suplementos dietéticos no son necesarios. Solo cuando la dieta no resulta suficiente se prescribirá complejos vitamínicos o minerales para reemplazar el equilibrio interno. Además los médicos que practican la medicina antienvejecimiento reconocen cada vez más la importancia de los alimentos naturales (Giampapa et alii 2008: 317). Pero también es cierto que se consolida la tendencia anticipada por el US Institute of Food Technologists: "Increasing role of food and food ingredients in self medication and disease prevention" (Reid et alii 2001: 59; Martín-Moreno y Molinero 2005: 83). También en nuestro país en el que ya se puede hablar "de una cierta medicalización de los alimentos, por la que estos productos no responderían tanto a la necesidad de quitar el hambre como a la necesidad de mejorar la salud (Armendáriz 2008: 48). Los suplementos nutricionales son fuentes concentradas de nutrientes que sólo persiguen complementar la dieta para añadir o elevar el consumo de aquellos que se consideran necesarios para el óptimo funcionamiento de los tejidos, ya sea porque la dieta que realiza la persona los aporta escasamente, o porque se considere que su refuerzo pueda aportar beneficios adicionales. Se considera testado científicamente que la administración de suplementos con macro-nutrientes incrementa la longevidad, pero empieza a calar en la población que también son necesarios para una correcta nutrición. Ello explica que las vitaminas, los oligoelementos, los antioxidantes ya forman parte del lenguaje corriente y convirtiendo en palabras mágicas que garantizan juventud, larga vida, resistencia a las enfermedades y vitalidad. "Escoja un suplemento multivitamínico y mineral que posea la cantidad de estos antioxidantes y consúmalo en cantidades equilibradas junto a una dieta rica en vegetales, frutas, hierbas y especias antioxidantes" (Barberá 2008: 20; Challem y Block 2008: 166; Ames 2001: 17; Hubert 2001: 5).

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