LA LUCHA CONTRA EL ENVEJECIMIENTO

Desde un punto de vista demográfico el sector de población mundial que mayor crecimiento va a tener es el de las personas mayores de 60 años. Se calcula que en las sociedades de los países en desarrollo el envejecimiento va a ser muy acusado pero también en los países ricos. En España la proporción de personas mayores se ha duplicado. El estudio de esta tendencia muestra una doble faz. De una parte se considera que el aumento de la esperanza de vida de las personas de cualquier país es un signo de progreso y un avance social. Y para las personas un motivo de satisfacción y alegría de haber podido alcanzar una edad avanzada. En las sociedades desarrolladas vejez se asocia con jubilación y se recomienda vivirla de manera productiva y creativa. Pero de otra parte el envejecimiento aparece como una carga tanto para las familias como para el sistema sociosanitario. En la mayoría de las personas el envejecimiento es la etapa del ciclo vital en el que empiezan a notarse las modificaciones corporales que en forma de achaques y enfermedades perturban la vitalidad del organismo humano. El envejecimiento de la población es también uno de los grandes problemas de la población a nivel mundial. La OMS nos viene alertando de los crecientes costos que conlleva el cuidado y tratamiento de las personas mayores y la necesidad de estar preparados para afrontar los retos de este nuevo escenario que se nos avecina (World Health Organization 2005: 22).

Para afrontar este desafío el primer paso consiste fijar el concepto de anciano y los rasgos peculiares que caracterizan a este sector de la población. El envejecimiento es un proceso que dura durante toda la vida y conlleva cambios en la estructura y el funcionamiento del cuerpo, es decir, una consecuencia natural de haber nacido. Pero para fijar el momento exacto en el que se puede hablar de envejecimiento o que una persona sea considerada mayor son muchos los criterios que se esgrimen: cronológico, fisiológico, psicológico, filosófico, etc. (Schramme 2009: 236; García-Sancho 2008: 280). En cualquier caso se impone la idea de la vejez como una etapa regresiva en la vida caracterizada por procesos de degradación orgánica y funcional. Y según la forma de envejecer se habla de envejecimiento normal como aquél que proceso que ocurre en la mayoría de las personas; de envejecimiento patológico cuando se produce un deterioro acelerado y se reduce la esperanza de vida; y envejecimiento eugérico cuando es satisfactorio y se prolonga la vida más de lo corriente. En el campo de la ciencia no solamente se aspira a un envejecimiento eugérico sino también a detenerlo y sobre todo a que impedir que vejez se asocie con enfermedad

La biogerontología o medicina antiaging es una disciplina joven pero muy pujante (Gems 2009: 40). Tiene como objetivo último la aplicación de todos aquellos conocimientos y terapias que permitan retrasar el deterioro físico y mental asociado con la vejez. Está en pleno auge y se dedican muchos esfuerzos para encontrar los mecanismos que regulan el tiempo de vida de los organismos y así poder afrontar el reto del envejecimiento. Estas son las líneas de investigación más relevantes:

- Reducir los achaques de la vejez y evitar el riesgo de enfermedades crónicas. Hay un periodo en el que se está pleno de facultades pero a una determinada edad se empiezan a notar las dificultades corporales: rápidos aumentos de peso, sofocos, variaciones de humor, osteoporosis, problemas sexuales tanto en varones como mujeres, etcétera. Vejez va unida a enfermedad y se trata de evitarla para aumentar la calidad de vida de los mayores. Se pretende completar el ciclo vital sufriendo las mínimas enfermedades posibles y poder gozar de la máxima calidad de vida hasta que llegue la muerte.

- Detener y retrasar para prolongar la vejez de manera saludable es un objetivo que está al alcance de nuestras manos, una meta realista. Hoy podemos constatar que a medida que aumenta la esperanza de vida se incrementan los achaques un envejecimiento saludable. El objetivo es conseguir que los ancianos permanezcan activos y puedan vivir a pleno rendimiento mientras vivan. En suma: que puedan vivir una segunda juventud.

- Impedir la vejez para poder mantenerse eternamente joven. Se sigue investigando para encontrar la fuente de la juventud pero hoy por hoy esta línea de investigación es una cosa del futuro -para muchos discursos de ciencia-ficción-, llena de lagunas e incertidumbres y que actualmente no tiene aplicaciones prácticas. Incluso se discute que pueda ser considerado un valor universal pues muchas personas manifiestan su rechazo a vivir eternamente.

Para poder conseguir cualquiera de estas metas la alimentación juega un papel esencial. La nutrición óptima es el mejor remedio que poseemos en la actualidad para combatir los achaques y las enfermedades que conlleva el envejecimiento (Ferry 2008: 90). Se parte de un modelo integrado de salud entendida como una vida libre de cargas para cuya consecución la alimentación constituye un factor esencial. La alimentación es un indicador importante de la capacidad funcional y la calidad de vida. La vitalidad corporal y mental depende de lo que uno come. Se puede afirmar que, en general, las enfermedades crónicas son debidas a un desequilibrio dietético. De ahí que consumir alimentos apropiados mantiene el cuerpo en forma, mejora el estado de ánimo, refuerza la memoria e incrementa la capacidad intelectual. Se aspira a conseguir a través de una dieta óptima el máximo estado de bienestar posible sin enfermedad física o mental: envejecer con la mayor calidad de vida posible. Por ello se habla de la necesidad de seguir los dictados de una dieta óptima y de la urgencia "de cambiar sus hábitos alimenticios o modificarlos con la finalidad de maximizar su salud y longevidad" (Heber y Bowerman 2007: 26). Estos nuevos hábitos alimentarios nos ayudarán a vivir el proceso de envejecimiento con optimismo y a mantener una actividad psíquica estimulante a través del desarrollo de la fitness cerebral. Nos permitirán aumentar la longevidad hasta cotas inimaginables y con el tiempo la eterna juventud. No es de extrañar por tanto que se hable y se pretenda hacer realidad a nivel individual el mito de la eterna juventud, presente en todas las culturas, pero que en la nuestra empiece a aparecer como una realidad a la que pueden aspirar las mujeres y los varones de las sociedades ricas: la inmortalidad. Pero seguimos sin tener los conocimientos las técnicas necesarias para poder detener para siempre el reloj biológico. Mientras tanto lo único que podemos con unos hábitos alimentarios adecuados es impedir la aparición de muchas de las patologías asociadas a la vejez y evitar dañar las células de nuestro organismo. El énfasis se desplaza de la supervivencia a la longevidad bien llevada, de la cantidad de vida a la calidad de vida a través de una dieta apropiada. "La medicina antiaging utiliza la nutriterapia al diseñar una dieta personalizada, con los alimentos funcionales y nutracéuticos precisos para que la persona que recibe el tratamiento cuente con los nutrientes necesarios para disfrutar de buena salud" (Bayón y Sánchez 2007: 117; Muntané 2008: 107; Baras 2008: 28).

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