CONCLUSIONES

La población mayor de 75 años no institucionalizada y con autonomía funcional, presenta un buen estado de salud y un aceptable estado nutricional. A pesar de ello, casi el 25% del colectivo tiene riesgo de malnutrición, principalmente las mujeres y los ancianos mayores de 90 años. El riesgo de malnutrición parece estar asociado a una situación social más desfavorecida, al mayor número de patologías y a una peor calidad de vida.

Es evidente, que la situación de riesgo nutricional si no se detecta a tiempo y no se trata, puede llegar a alcanzar malnutrición, una situación patológica grave con consecuencias muy negativas para la salud de los adultos mayores, sin olvidar el coste socio-sanitario que esta situación conlleva. El desarrollo de programas de formación en educación nutricional dirigidos a la población, a profesionales sanitarios y cuidadores, junto con la utilización de instrumentos para detectar el riesgo nutricional en los centros de atención primaria, podrían ser herramientas eficaces para disminuir la prevalencia de malnutrición, evitar sus consecuencias negativas sobre la salud y mejorar la calidad de vida de los adultos mayores.

La realización de estudios de intervención en hábitos nutricionales en adultos mayores constituye una importante línea de investigación que hay que incentivar, ya que con pequeños cambios bien dirigidos, se podrían conseguir importantes mejoras en el estado nutricional de esta población altamente vulnerable.

AGRADECIMIENTOS

Se agradece al proyecto GR3/14 del programa de financiación UCM-Santander 2014 y la colaboración del Excelentísimo Ayuntamiento de Garrucha, Almería, Spain.

Follow Us

Más leídos

  • Semana

  • Mes

  • Todos