CONCLUSIONES

La dieta consumida habitualmente por la población española mayor de 80 años no institucionalizada presenta algunos desajustes nutricionales que podrían corregirse realizando pequeños cambios en su patrón dietético. En base a los resultados obtenidos en este trabajo, sería muy positivo integrar, en la atención primaria de salud, la valoración de la calidad global de la dieta mediante indicadores como IAS y ADM, para tener un control del estado nutricional y de los hábitos alimenta rios de la población, especialmente de los grupos poblacionales más vulnerables. Determinar la calidad global de la dieta permite identificar, de forma más precoz, a aquellas personas que pueden encontrarse con problemas nutricionales subclínicos y apariencia saludable. La planificación de estrategias de intervención para promover cambios alimentarios saludables es primordial para emprender acciones orientadas al mantenimiento de una salud óptima en el binomio envejecimiento-nutrición.

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